En España, actualmente el principal uso de la biomasa es térmico, mediante estufas y calderas domésticas. Según las cifras del Consejo Europeo del Pellet se estima que en España había cerca de 130.000 instalaciones domésticas funcionado en 2014. La mayoría de estos equipos se ha instalado en los últimos años, en los que el ahorro que supone la biomasa frente a las fuentes de energía convencionales como son el gasoil, el gas o la electricidad, ha tenido un papel fundamental para los consumidores españoles, a la hora de decantarse por esta opción.

La mayor parte de estas estufas y calderas utiliza los pellets de madera de calidad certificada ENplus que se fabrican en nuestras comarcas, usando el serrín de los aserraderos y carpinterías, los costeros de los troncos y las ramas pequeñas que no se pueden utilizar para hacer tablas. La otra opción es usar astillas de madera directamente, el hueso de aceituna de las almazaras de aceite de oliva o la cáscara de las industrias que elaboran almendra o piñón.

Ya existen en España miles de instalaciones térmicas en industrias de todo tipo, en edificios de uso público como piscinas, residencias, hospitales, colegios, etc. Y no sólo eso, también funcionan varias decenas de plantas de producción eléctrica a partir de biomasa repartidas por todo el territorio que se suministran de lo que se produce en sus comarcas, en vez de importar combustibles desde otros países.

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