Una energía renovable

La biomasa es una fuente de energía renovable que puede proceder de muy diversos materiales de origen forestal, agrícola, ganadero incluso de residuos urbanos.
La producción de biomasa es renovable porque usa la energía solar de forma natural, frente la consumo de otras fuentes de energía no renovables, que se agotarán en el plazo de unos años, como son el petróleo y el gas natural.

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Lucha contra el cambio climático

El uso de combustibles fósiles como el gasoil y el gas natural contamina la atmósfera y provoca un aumento del efecto invernadero y, por tanto, del cambio climático.

Una de las mayores ventajas de la biomasa, es el balance neutro de emisiones de CO2, es decir, su uso no incrementa el nivel de CO2 de la atmósfera, ya que el carbono que emite es recuperado de forma natural por la fotosíntesis de las plantas y los árboles, en el mismo bosque del que fue extraída y aprovechada esa biomasa.

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Una energía limpia y moderna

Hasta no hace tanto tiempo, la leña era uno de los combustibles más utilizados con que se calentaban los españoles, al igual que con el carbón. Actualmente, y desde aproximadamente unos 40 años son los combustibles fósiles que importamos de otros países, petróleo y gas natural, los que calientan nuestras casas mientras hemos ido abandonando nuestros propios bosques.

La evolución tecnológica y el cambio de mentalidad hacia un consumo responsable ha provocado, no sólo en España, sino en toda Europa, una tecnificación de los equipos y los biocombustibles, pasando de usar obsoletas calderas de leña manuales, a modernas, eficientes y limpias calderas automáticas de pellet que se manejan desde tu propio móvil.

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La mejor opción

En España, actualmente el principal uso de la biomasa es térmico, mediante estufas y calderas domésticas. Según las cifras del Consejo Europeo del Pellet se estima que en España había cerca de 130.000 instalaciones domésticas funcionado en 2014. La mayoría de estos equipos se ha instalado en los últimos años, en los que el ahorro que supone la biomasa frente a las fuentes de energía convencionales como son el gasoil, el gas o la electricidad, ha tenido un papel fundamental para los consumidores españoles, a la hora de decantarse por esta opción.

La mayor parte de estas estufas y calderas utiliza los pellets de madera de calidad certificada ENplus que se fabrican en nuestras comarcas, usando el serrín de los aserraderos y carpinterías, los costeros de los troncos y las ramas pequeñas que no se pueden utilizar para hacer tablas. La otra opción es usar astillas de madera directamente, el hueso de aceituna de las almazaras de aceite de oliva o la cáscara de las industrias que elaboran almendra o piñón.

Ya existen en España miles de instalaciones térmicas en industrias de todo tipo, en edificios de uso público como piscinas, residencias, hospitales, colegios, etc. Y no sólo eso, también funcionan varias decenas de plantas de producción eléctrica a partir de biomasa repartidas por todo el territorio que se suministran de lo que se produce en sus comarcas, en vez de importar combustibles desde otros países.

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