“Pusimos una caldera automática de fabricación nacional y un silo metálico de cuatro toneladas en la planta baja de nuestra casa hace cuatro años. Es un adosado de 170 metros y teníamos que cambiar la caldera que tenía ya 24 años. Los tres primeros años hemos gastado unos 8.000 kilos de cáscara de piña y piñón que nos costaban 1.200 euros.

Este invierno hemos querido probar con pellet porque hay poca cáscara y creemos que la caldera funcionará mejor al tener menos cenizas: hemos comprado también 7.800 kilos y nos han costado 1.560€. Tanto la cáscara como los pellets los compramos en Pedrajas de San Esteban, aquí, en Valladolid.

En gasoil nos habríamos gastado cada año al menos 3.800 € sin tener el mismo calor. Con pellet gastamos 2.000 euros menos al año que con gasoil.
¡Con biomasa sí nos salen las cuentas!”